Las políticas de empleo e igualdad en España parten del aparente mejor comportamiento del empleo femenino frente a la crisis. Análisis que oculta que se ha producido una “igualdad a la baja”, derivada de un deterioro sin precedentes del “mercado de trabajo”.

Las reformas laborales impuestas, están incidiendo directamente en la desigualdad, empeorando las condiciones de trabajo y vida de 8 millones de mujeres con empleo y de 2,4 millones de paradas, al facilitar y abaratar el despido, y dar más poder al empresariado flexibilizando los procedimientos de control y desregulando el ordenamiento jurídico.

Según datos de la última encuesta de población activa (EPA), las mujeres tienen una tasa de actividad de 11.58 puntos menor que la de los hombres, situándose en un 53,79 %, frente al 65,37% de los hombres.